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CAPITULO II – LA CASONA

Era ya tarde en la pequeña aldea, aquella que habia sido su hogar, hoy solo era una casona abandonada, protegida de los vecinos por sortilegios de identidad muy poderosos. Albus se dirijio resuelto hacia la entrada, donde una brisa extraña se materializo ante el, como si entratara a otro tiempo. El antiguo hechizo habia funcionado. Estaba en presencia de el pasado tal cual lo recordaba la antigua casa. El, luego de varios intentos, por fin habia descubierto la manera de que los objetos inanimados mostraran sus recuerdos. Se encontraba nuevamente en aquel fatidico dia que sucedió todo. Era como entrar al pensadero, pero con una conexión demasiado fuerte, los recuerdos de la casa eran tan vividos que era dificil determinar si eso era el pasado o el presente. Entro hacia el salon donde haba ocurrido todo. Hay estaba un Albus mas joven con los rizos pelirrojos entrelazados en los dedos de su amigo y amante Gellert. Era una escena de amor, de complicidad entre dos seres que descubren por primera vez el amor.

Albus, Debo decirte que es lo mas increible que me ha sucedido, quien iba a pensar que un solitario como yo encontrara su verdadera otra parte, – Dijo Gellert mientrs acariciaba los rizos de Albus.

Gellert, Para mi esto es una sorpresa mayor, yo habia renunciado al amor, no creia posible esto que estoy sintiendo, Dijo Albus quien miraba extasiado los ojos de Gellert.

Los dos se profesaron un apasionado beso,un beso que quemaba, un beso salvaje y de pasion desenfrenada. De repente, entro a la habitacion aquel fastidio, como lo llamaba Gellert a sus espaldas, el medio idiota hermano de Albus, Aberfhort, que al ver la escena, no pudo mas que mirar al piso y decirle a su hermano:

Albus, debemos hablar, Dijo ofuscado mirando el piso como quien quiere ocultar la vergüenza de ver a su hermano en una situacion tan indecorosa.

No empiezes con tus estupideces, grito un Gellert ironico y expectante de la reaccion de el unico que se interponia entre su ambicion de poner en su senda a albus, en la maldita busqueda de las reliquias.

Como si nadie hubiera hablado, Aberfhort ignoro totalmente la invitacion a la pelea, dirijiendose a su hermano.

Por favor Albus, necesitamos hablar, Dijo Aberfhort mordiendose su orgullo.

Esta bien, esperame en la habitacion, ahora te alcanzo, dijo un Albus ue suspiro profundamente.

Es un idiota, cuando se dara cuenta que tu vida esta mas alla de estas trivialidades? Cuando se dara cuenta que el camino que tu debes seguir es el de la grandeza? Dijo un Gellert Ofuscado.

Por favor Gellert, Dejame manejar esta situacion a mi, se bien lo que debo hacer, esperame que ya regreso, dijo Albus mirando con una extrema profundidad esos ojos que el amaba, pero que en el fondo temia, por saberse indefenso ante el, por amor sabia que era un niño al lado de el.

Se dirijio a la puerta mirando el antiguo retrato de su madre, pensando en lo injusto de su partida, en todas las cosas tristes que el destino puso en su camino y el no pudo remediar.

Entro a la habitacion . Hay estaba el, sentado en su viejo catre, pensativo, mirando el retrato de su hermana Ariadna, que le sonreia divertida.

Albus, se que mo hablamos a menudo, y que no nos simpatizamos demasiado, pero esto ha ido demasiado lejos, no puedes llevarla contigo, es demasiado peligroso, ademas tu no estas pensando con la cabeza, estas perdido por ese, ese…Dijo Aberfhort, como queriendo encontrar la palabra justa que definiera el odio que sentia por ese tal Gellert.

Aberfhot, crees que no he pensado las consecuencias que pueden acarrear llevarla? Se que sera dificil, pero todo se solucionara cuando encontremos las reliquias, ella no debera ocultarse mas, no crees que es lo justo?, Dijo Albus fanatizado de sus propias palabras.

Albus, Estas Ciego, aun encontrando las reliquias Ariadna esta muy enferma, ya ni siquiera se puede controlar, esta cada vez mas encerrada en si misma, ya no sabe ni siquiera serenarse, es un peligro para ella misma, dejame que me quede con ella, yo la cuidare, yo velare por su salud..Dijo Aberfhort como una suplica.

No Aberfhort, tu eres mi responsabilidad, debes terminar tu educacion, no llegaras muy lejos de esa manera, dejame pensar por nosotros, dijo Albus.

Pensar? Pensar en que? En tu obsesion? Acaso eres idiota, no te das cuenta de lo que dices? Si esa es la educacion que debo aprender, a ser estupido, paso. Me importa muy poco lo que me enseñen, mi deber es para con mi familia y tu deberias pensar igual, y no dejarte cegar por tu orgullo y vanidad, dijo unaberfhort a punto de perder los estribos.

Es mi desicion, tu debes seguir tus estudios, soy yo quien decide estas cosas, dijo Albus retirandose de la habitacion.

Aberfhort salio disparado de su cama y se dirijio tras los pasos de su hermano, encegecido. Entro a la habitacion donde se encontraba su hermano y ese monstruo, gritandole ofuscado.

Tu puedes irte al demonio, yo me hare cargo de Ariadna, tu puedes irte con tu doncella, dijo iriente desafiando a los dos.

Acaso crees que tu estupidez podra detener a tu hermano, eres un imbecil que no merces llamarte hermano de Albus, eres escoria, Dijo Gellert lleno de Ira.

Escoria yo, acaso fui yo quien torturo y quien sabe si no algo mas a sus congeneres, tu que hablas del bien comun, pedazo de hijo de puta vanidoso, tu que por la gloria y tu ambicion sabe que atrocidades cometiste? Dijo un aberfhort fuera de si.

La cara de Gellert se transformo, levanto su varita y apunto directamente al rostro de Aberfhort diciendo,

CRUCIO, maldita alimaña, CRUCIO, escoria de la humanidad, quien demonios te crees para tratarme asi, yo te enseñare cual es tu lugar, sirviente!!, Dijo Gellert, mientras escuchaba los gritos de dolor de Aberfhort.

Para Albus fue como si el mundo se le cayera encima, gracias al sufrimiento de su hermano se dio cuenta quien era en realidad aquel ser que tanto amaba y se abalanzo sobre Gellert.

NOOO, Detente ya Gellert, es mi hermano!!! dijo y lanzo un impedimenta que lo levanto del suelo, dejandolo caer al otro lado de la habitacion, golpeandose contra el cuadro de la madre de Albus, que cayo todo desvencijado.

Albus se acerco hasta su hermano, intentando levantarlo, ya que se encontraba inconciente despues de la sesion de tortura propinada por su fiel amigo, cuando por el rabillo del ojo vio como Gellert se incorporaba y le lanzaba una Maldicion en Bulgaro que no reconocio, que impacto directamente en su pierna, doblegandolo de Dolor, viendo como una serpiente se deslizaba en su pantorrilla, y le quemaba dejandole una cicatriz que aun conservaba.

Finito Incantatem, Dijo neutralizando el Hechizo Oscuro, y gritando con todas sus fuerzas, Rictusempra!!

Gellert fue rapido y puso un escudo que lo protegio del hechizo, lanzando por primera vez aquello que Albus no creia posible de el,

AVADA KEDAVRA, que por poco le impacta de lleno, salvandose de milagro gracias a su desaparicion y aparicion detras de Gellert.

CRUCIO, grito fuera de si Albus, Enloquecido de Odio, dando de lleno en el pecho de Gellert, que logro desvanecerse luego de un rato de sufrimiento.

Y ese fue el instante que todo lo cambio, en ese momento los dos hermanos y Gellert se dispararon sendos Avada Kedavra, en el mismo instante que atraida por los ruidos, Ariadna inocente se precepito hasta donde estaban sus hermanos, como intentando socorrerlos, y cayo inerte como un trapo despedido hacia la pared, rebotando ya sin vida.

NOOOO, Grito Albus, No Ariadna, No ella!!! levantando la vista hacia a quien alguna vez amo, pero ya era demasiado tarde, el se habia desvanecido.

Fue demasiado fuerte, salio corriendo de aquel recuerdo, el dolor se izo nuevamente carne en el, ya era suficiente. Por fin supo quien fue, pero eso no era demasiado importante. Por su estupidez ella no vivia mas, el no le dio el golpe de gracia, pero sabia que habia fomentado esa terrible situacion, era su culpa.

Al fin podia ver a su enemigo a la cara, sabiendo que fue el quien le sesgo la vida a su hermana..

Me presento a uds para compartir en este blog los capitulos de mi fanfictions acerca de como creo ha sido los eventos que desencadenaron el famoso duelo entre estos formidables magos, la historia presente en los libros de Harry Potter de la extraordinaria JK Rowling. Espero desde lo mas profundo de mi corazon, sea de su agrado.

Era tarde en el antiguo colegio. Fawkes lo miraba desde su percha, inquisitivo. Sabia que lo unía un fuerte vinculo con el fénix, desde aquel día en que lo conoció y el ave decidió compartir su destino con el.

Para Fawkes no existían secretos, ya que desde que le había salvado de la agonía de estar encerrado en la antigua casa de Erpo, el loco, en la antigua Grecia, su lealtad fue solo para con el.

Solo Albus seria su dueño, ya que Erpo solo lo capturo y mediante hechizos poderosos lo confino a su jaula. Albus recordó como estuvo a punto de sucumbir por los antiguos hechizos oscuros impuestos a la prisión del fénix, de no ser por sus habilidades excepcionales con la varita.

El primer gran mago oscuro había muerto hace muchos siglos atrás, luego de recomponer su alma fragmentada por ese horcrux, situación que le genero tanto dolor luego del arrepentimiento que lo volvió loco y ya no recordó siquiera quien era, viviendo el resto de sus días como un harapiento de la limosna de los demás, incapacitado de hacer magia.

El fénix había sido utilizado contra su voluntad a generar lágrimas que eran potentes antídotos a los retorcidos experimentos del oscuro mago. Erpo quería encontrar la poción venenosa mas potente, aquella que no tuviera antídoto capaz de neutralizarla. Nadie sabia ha ciencia cierta si lo logro, pero luego de aquella experiencia ya no volvió mas a su casa, dejando al fénix en la agonía de morir de hambre para volver a renacer y volver a morir, hasta la eternidad. Pero esa es otra historia.

Estaba sentado frente al pensadero, sacando antiguos recuerdos de su mente, recuerdos de una infancia feliz al lado de su familia. Recordó a su padre, el gran Percival, de quien había heredado esa mirada profunda y su apariencia honorable. Su madre, enseñándole los primeros pasos en la magia, ayudándolo e inculcándole el amor por los libros y el estudio. A aberfhort, que aunque nunca había sido muy cercano, aun siendo su hermano, le profesaba un profundo cariño. Hasta ese día trágico, donde Arianna había sido lastimada y nada volvió a ser igual.

Estaba absorto en sus recuerdos hasta que alguien golpeo a su despacho.

Pase, dijo con vos imperturbable y serena.

De pie ante el se encontraba el mismísimo Ministro de Magia, – - – - – , quien lo saludo con un fuerte abrazo. Ellos eran amigos desde la infancia y había entre los dos un fuerte respeto y admiración.

- Albus, creo que debes saber porque estoy aquí, viejo amigo.

- Creo saberlo,— , y tu ya sabes mi respuesta.

- Sabes que jamás me atrevería a pedirte algo que no sea únicamente indispensable, eres el único al que el teme.

- Pero el departamento de aurores, no los enviaste a su captura aun?

De pronto, vio como aquel rostro feliz luego del reencuentro, cambiaba por otro lleno de amargura y dolor.

- Los envié, Albus, pero fueron masacrados, destruidos. Nuestros mejores hombres fueron nada ante el. Solo dejo a uno de ellos vivo, con la marca tatuada en su pecho de POR EL BIEN MAYOR. El luego de utilizar un potente hechizo imperio y hacerle beber veritaserum, fue capaz de relatar los hechos. Contó que había algo muy extraño en sus hechizos, como si su varita fuera un arma implacable. Los aurores utilizaron todos sus hechizos más potentes y fueron reducidos a nada con un simple movimiento de su varita. Dicen que posee la varita más poderosa jamás vista.

La encontró, dijo Albus en sus pensamientos. Hacia años que se había olvidado de las reliquias de la muerte, había pagado un alto precio por intentar solo su búsqueda. La lealtad de la varita de saúco era de Gellert. Pero habría encontrado la piedra y la capa?

Miro de reojo aquel viejo libro escondido entre tantos otros, aquel de donde salio la maldita historia de los tres hermanos, aquella que inflamo su corazón y lo cegó. En ese instante se dio cuenta, sabia precisamente que el responsable del poder de su viejo amigo era el, y que debía detenerlo.

- Si, haré lo necesario para detenerlo —-, dijo Albus.

- Necesitas ayuda del ministerio Albus?, dijo ——-

- No, esta es una tarea que debo emprender solo.

Pero antes, dijo para si con una amarga resolución, debía hacer un viaje que había evitado por mucho tiempo….

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